jueves, 27 de mayo de 2010

Guiones y Storyboard



Titulo: Cristal Lager – música

Secuencia: Comedor de un departamento. Tarde-noche: 19.30 hrs.

Ambiente: No hay ruido ni más gente que el protagonista. Luces tenues y artificiales.}

Soundtrack: vocal e instrumental.


Escena 1

  • Plano medio corto. La mujer coloca la cámara en posición y se comienza a grabar a ella misma mientras tararea una canción.

Escena 2

Cuadro 1

  • Plano medio corto. La protagonista comienza a golpear latas y botellas de Cristal haciendo distintos sonidos con ellas y la boca, acompañados de expresiones faciales.

Cuadro 2

  • Plano medio corto. La joven toma con la mano una de las latas de cerveza Cristal, la abre, toma un sorbo y se levanta a apagar la cámara.
  • Transición a negro.






Titulo: Cristal Black Lager - Diseñadora

Secuencia: Living de un departamento. Tarde - noche: 19.30 hrs.

Ambiente: En el living hay una mesa de centro con varios materiales. Luz artificial y tenue. Música de fondo.

Soundtrack: Regina Spektor - Fidelity

Escena 1

  • Plano medio corto. La protagonista coloca, sin moverse de su posición, la cámara de video enfocando hacia la mesa.

Escena 2

Cuadro 1

  • Plano detalle. Se muestra como la joven realiza los distintos pasos para la confección de una cartera con elementos de latas de cerveza Cristal.

Cuadro 2

  • Plano detalle. Se observa una botella individual de cerveza y la mano de la mujer rodeándola y llevándosela a la boca para tomar un sorbo.
  • Transición a negro.




Titulo: Cristal Cero - Skate

Secuencia: Joven patinando en el Parque O’Higgins. Mañana: 11.00 hrs.

Ambiente: Parque O’Higgins en la mañana, skatepark, hay más gente patinando en el lugar, luz tenue.

Soundtrack: Trickshot - Let's make some love

Escena 1

  • Plano medio corto. Se observa a un joven colocando una cámara en posición para grabar.
  • Plano de situación. Se puede observar el lugar dónde se encuentra el joven.

Escena 2

Cuadro 1

  • Plano general. El protagonista comienza a patinar en el skatepark.
  • Plano general. El joven termina y se dirige hacia donde está su mochila y saca de allí una lata de cerveza Cristal.

Cuadro 2

  • Plano general. Se sienta y toma un sorbo de la lata.
  • Transición en negro.

Virales Cerveza Cristal

Todos sabemos que Cerveza Cristal ha tenido algunos problemas debido a su cambio de imagen. A continuación les presentamos tres virales para la marca en los cuales se trata de acercar un poco más el concepto “Premium” que se le ha dado a Cristal con personajes de la vida cotidiana haciendo cosas que tan solo pocas personas pueden hacer.

¡Ojala los disfruten!


Cristal Cero - Skate




Cristal Black Lager - Diseñadora




Cristal Lager – música


jueves, 25 de marzo de 2010

Atacama no es desierto


Una noche de luna llena, Sofía, Francisca y Sebastián intentaban cruzar el último tramo del desierto de Atacama, hacia el pueblo más cercano. Luchando contra el frío que se sentía hasta en lo más profundo de los huesos, el gran cansancio, el peso de sus mochilas y el constante sueño, fueron avanzando.

Kilómetro a kilómetro, la situación se tornaba más crítica. La desesperación por llegar al pueblo se fue apoderando de ellos; era un viaje agotador, nadie se miraba; estaban juntos pero la soledad del desierto y el cansancio de sus cuerpos estaban con cada uno de ellos.

La luna permitía ver el horizonte a la distancia y frente a ellos no había nada más que una infinita carretera y cerros de arena. Avanzaron un poco más, hasta que, sin previo aviso, a lo lejos, a un costado de la carretera, alcanzaron a ver una efímera luz. Decidieron hacer una pausa en su viaje y comenzaron a caminar hacia ella. Se iba tornando más y más potente. Acompañada de aquella luz, que provenía de una vela en sus últimos momentos de vida, se comenzó a formar una figura; una casa de adobe casi en ruinas, en que la pintura era ya inexistente. Varias de sus ventanas se encontraban rotas y una puerta inmensa de madera al final de una pequeña escalera les daba la bienvenida. La cara de los tres jóvenes cambió completamente al ver que afuera de la casa, a un costado, se encontraba un anciano, como si los hubiera estado esperando.

Con el peso de un día en el cuerpo, creyeron que lo mejor era ir a hablar con este extraño personaje, cuyos rasgos faciales y ropajes azotados por el paso del tiempo y el intenso calor del desierto no eran muy amigables.

Ya siendo las cuatro de la madrugada, Sebastián se decidió a dar el primer paso y saludo al anciano. El hombre, giró en su lugar y los miró a los ojos, les respondió el saludo con la voz gastada y los invitó a pasar la noche en la casa.

Sofía, al ver lo desolado del lugar tuvo un mal presentimiento y se lo comentó a Sebastián, quien también parecía un tanto asustado. Francisca, en cambio, era la más interesada por conocer al extraño anciano y de disfrutar de una noche en el desierto tratando de conectarse con la naturaleza.

1. Los jóvenes, acompañados del anciano, entran en la casa…

2. Los Jóvenes, impulsados por el mal presentimiento de Sofía, deciden irse y buscar otro lugar donde pasar la noche...


lunes, 15 de marzo de 2010

Los Jóvenes, impulsados por el mal presentimiento de Sofía, deciden irse y buscar otro lugar donde pasar la noche.

Cuando ya se han ido, la frustración y el cansancio se fueron acumulando con cada paso que daban.

Sebastián, decepcionado por perder la oportunidad de dormir algunas horas era el más derrotado de los viajeros. Ya no hablaba, su cara no mostraba expresión alguna y sus ojos iluminados por la luna eran negros como si ya no tuviera energía en el cuerpo. Ya no se movía como antes y se notaba que con cada segundo perdía fuerzas, como si el desierto le absorbiera la vida lentamente.

Sofía y Francisca trataban de subir el ánimo de Sebastián, pero todos sus esfuerzos fueron en vano. Él ya no hablaba, daba la impresión de que estuviera vacio por dentro. Siguieron caminando, hasta que, sin esperarlo, al ir llegando a la parte más alta de un grupo de cerros los jóvenes fueron envueltos por una sensación de esperanza que iba en aumento mientras avanzaban pensando cada uno secretamente en que encontrarían civilización del otro lado. Al llegar a la cima, la alegría de cada uno de ellos se vió despedazada, cuando al levantar la vista lograron contemplar el triste escenario que se imponía frente a ellos, más cerros y ninguna señal de gente o dónde dormir.

Sofía y Francisca giraron al mismo tiempo como si hubieran estado conectadas y miraron a Sebastián, el más afligido por la situación engañosa en la que se habían encontrado. Pero su rostro se encontraba muy extraño y parecía no ser solo por el cansancio. Sus ojos no reflejaban nada, estaba perdido dentro de sí, parecía sin vida. Se quedaron un momento ahí y sintieron como una fría brisa estremeció cada centímetro de sus cuerpos y sin previo aviso, ese sentimiento fue acompañado por un grito desgarrador que caló hasta lo más profundo sus huesos, seguido casi al instante de un fuerte destello en medio de la noche del desierto, que dejo a los jóvenes ciegos por unos minutos. Temerosos por lo que habían escuchado, Sofía y Francisca, al recuperar la visión vieron como el cuerpo de su amigo yacía en la arena como si estuviera muerto. Se agacharon y no sintieron su pulso, aterrorizadas y sin comprender nada, comenzaron a llorar desgarradoramente. Mientras esto ocurría, las dos comenzaron a sentir nuevamente la brisa que había generado esto y escucharon un grito aun más fuerte y tétrico que el anterior. Este, hizo despertar a Sebastián, pero su cara ya no era la misma, sus ojos no eran los mismos y sus expresiones eran totalmente distintas.

Se levantó de un salto y empezó a moverse muy rápido. Sus amigas asustadas lo veían y no podían entenderlo, el desierto lo había hecho perder el juicio por completo. Se acercó lentamente a ellas y las miró y al abrir su boca una voz que ellas reconocían escucharon, pero no la de él. Una voz seca y gastada que habían escuchado hace unas horas, les dijo: - Sobre la arena ellos están, en su camino se los encontrarán… no lo podrán evitar.- Se les acercó aun más y se rió, pero casi inaudiblemente, solo se dieron cuenta por la mueca de su boca. Giro en su puesto y comenzó a correr cerro abajo desapareciendo entre la arena.

Sofía y Francisca observaron a su alrededor, su amigo ya no se veía, pero se percataron de una pequeña columna de humo que nacía de una luz anaranjada al final del mismo camino por el que Sebastián había desaparecido…


1. …Sofía y Francisca se dirigen a la columna de humo olvidándose del miedo. Tenían que encontrar a su amigo…


2. …El miedo las supera y comienza a correr en dirección contraria, por donde habían llegado...

Los jóvenes, acompañados del anciano, entran en la casa


Francisca llevaba la delantera; tenía mucha curiosidad por conocer aquella casa muy extraña y también el lugar, sus habitantes y costumbres después de pasar la noche. Invadidos de sentimientos totalmente contrarios, Sebastián y Sofía se acercaban a la puerta con pasos temerosos.

Una vez dentro, observaron lentamente cada detalle. La decoración parecía un poco descuidada y la capa de polvo que envolvía todo a su alrededor y el olor seco daba señales confusas; a encierro y desolación. Mientras los jóvenes seguían observando, escucharon una voz que les causó escalofríos invitándolos a tomar asiento, era el anciano; se habían olvidado de él por un momento. Caminaron por la habitación y se sentaron los tres en un gran sillón, el cual crujió ante el peso, no había sido utilizado en mucho tiempo y los jóvenes lo habían notado. El hombre se acercó a los amigos con tres vasos sobre una bandeja de plata polvorienta y mientras les ofrecía las bebidas se escucharon ruidos en el segundo piso, como si alguien estuviera moviendo los muebles y haciendo aseo. El anciano al ver las expresiones de Sebastián y Sofía, quienes parecían aterrados, les sonrió y les dijo -los estábamos esperando, están arreglando sus habitaciones-. Para Francisca ese fue tan solo un gesto de amabilidad, pero para los otros dos jóvenes algo extraño estaba pasando.

Luego de un momento subieron a lo que sería la alcoba donde dormirían. Las escaleras rechinaban y el polvo se esparcía por el aire a cada paso que daban. Al entrar a la habitación se sorprendieron al ver que estaba impecable. -Realmente estaban haciendo aseo- dice Francisca a sus amigos, corroborando lo dicho por el anciano. Pero lo que preocupaba a los demás y ahora también un poco a Francisca, era quién lo había hecho.

Los viajeros se quedaron a solar en la habitación, dejaron sus cosas sobre la cama y comenzaron a acomodarse, excepto Sofía, quien se encontraba mirando una de las paredes de la pieza. Ella estaba viendo las nueve fotografías que se encontraban colgadas en aquel lugar. En cada una de ellas había una persona distinta y todas aparecían con los ojos cerrados y muy serios. Sofía, aterrada les pidió a sus dos amigos que se acercaran, luego de unos minutos, el terror los había invadido.

Tomaron sus cosas para largarse de ahí, bajaron las escaleras rápidamente, pero procurando hacer el mínimo ruido para que el anciano no se percatara de su ausencia. Sebastián tomo la manilla de la puerta y antes de poder girarla escucharon desde lejos - ¿Se van tan pronto? - y un escalofriante viento frío recorrió la habitación y subió por sus espaldas. – Los esperaba para comer, no pueden dejar a un anciano como yo cenando solo.- Los viajeros observaron el comedor por primera vez, una mesa con 13 puestos se encontraba servida. Ninguno se atrevió a decir ni una palabra y bajo la invitación del anciano, dejaron sus cosas a un lado de la puerta y se sentaron a la mesa. Nadie acerco ni un bocado a su boca, excepto el viejo que parecía no haber comido en días. Los tres jóvenes sabían que estaban pensando lo mismo, para quién eran los demás puestos, pero ninguno se atrevió a preguntar. Francisca rompió el silencio pidiendo permiso para ir en busca de un vaso de agua, el anciano la miró con ojos penetrantes y con su voz gastada le respondió – yo iré por el, quédense aquí-. Esa actitud, llamo la atención de Sofía haciéndola pensar qué habría en la cocina que no podían ver.

Los amigos, alentados por el anciano, deciden ir a la habitación a dormir después de cenar, pero el silencio era perturbador y ninguno podía conseguir el sueño. De repente, Sofía se levanta de la cama e invita a sus compañeros a investigar y tratar de escapar. Ellos la siguen…


1. …Al bajar las escaleras son descubiertos por el anciano. Él trae consigo un manojo de llaves y los obliga nuevamente a subir a la habitación, esta vez amenazándolos con encerrarlos en la alcoba…

2. …Los viajeros llegan a la cocina y se percatan de una puerta que rompe con el estilo arquitectónico de la casa, esta cerrada con un gran candado…